Calderas de gas: financiación a medida

Son aparatos eficientes, que nos proporcionan agua caliente y calefacción, que consiguen que nuestra vida sea mucho más cómoda y placentera o que podamos trabajar a gusto. Pero las calderas gas natural son equipos que implican un gasto considerable.

calderas de gas naturalY por ello, en muchos casos se hace algo que es común, pero que acaba siendo un error: prolongar su vida útil incluso cuando ya empiezan a dar algunos problemas. El precio de estos equipos hace que se retrase indefinidamente el momento de la sustitución, que a veces se hace solo cuando la vieja caldera ha dejado de funcionar.

Es un error porque un aparato ya antiguo, que ha tenido mucho uso o que empieza a dar problemas, es un aparato mucho menos eficiente. En otras palabras: consume mucho más, de modo que lo único que está ocurriendo es que estamos perdiendo dinero, porque la caldera tarde o temprano dejará de funcionar y habrá que cambiarla.

Calderas de gas natural financiadas

Hay que pensar que los nuevos equipos son mucho más avanzados y que consumen significativamente menos combustible que los modelos antiguos. Pero no es lo único que hay que tener en cuenta. No hay que olvidar que aparecen ofertas interesantes con cierta frecuencia y que periódicamente las administraciones públicas ofrecen subvenciones a fondo perdido para cambiar los viejos aparatos por otros más eficientes.

Y a todo ello hay que añadir las posibilidades de financiación, un aspecto que facilitan los establecimientos especializados, probablemente esto lo hacen las compañías comercializadoras a cambio de que el cliente permanezca con ellos durante un determinado periodo de tiempo.

La financiación es siempre un aliciente para cambiar esa caldera que no funciona como debería. Y no hay que olvidar que, una vez instalada la factura del gas será sensiblemente menor, por lo que el gasto del equipo se podrá amortizar antes de lo que se piensa.

Qué caldera financiar

calderas de gasCada hogar, cada negocio tiene unas necesidades propias muy diferentes, por eso es importante elegir bien la caldera. Hay que mirar el precio, evidentemente, pero también las prestaciones y que ese equipo se adapte perfectamente a lo que se necesita. La elección de un buen equipo, si se financia, seguramente no suponga al mes un desembolso extra insoportable.

La caldera debe tener potencia suficiente para el rendimiento que se le va a pedir o los metros cuadrados de superficie del inmueble. Y, como recomendación, es mejor una caldera de condensación, la diferencia de precio tal vez sea sensible, pero el ahorro de energía también, por lo que en unos meses se habrá amortizado esa diferencia.

En definitiva, siempre es aconsejable cambiar las calderas de gas natural cuando empiecen a tener problemas. Aprovechar las ofertas o financiarlas es la mejor solución para que el gasto sea lo más llevadero posible.