instaladores homologados de gas naturalSeguramente a nadie se le ocurra dejar la reparación de su vehículo, o incluso la revisión más sencilla, en manos de una persona que no le ofrezca las mayores garantías. Al fin y al cabo, lo que está en juego es su seguridad y la de su familia. Pues exactamente igual habría que pensar en el caso de los instaladores de gas natural.

Las instalaciones de gas, sean del tipo que sean, son seguras… siempre y cuando quien las manipule sea un especialista. Un experto con los estudios correspondientes y acreditado adecuadamente. Porque un fontanero no es lo mismo que un instalador homologado, igual que un aparejador no es un arquitecto, una diferencia que todo el mundo entiende.

Por eso resulta imprescindible que las instalaciones de gas solo sean manipuladas por personal cualificado y con experiencia. Dejar que sean personas no especializadas quienes lo hagan no es más que una gran irresponsabilidad que puede acabar pagándose muy caro.

Instaladores de gas natural: condiciones imprescindibles

Pero incluso, aunque la persona tenga la acreditación como instalador de gas, la legislación es muy estricta al respecto y obliga a que, para realizar cualquier trabajo en las instalaciones, el trabajador debe pertenecer a una empresa instaladora habilitada para ello.

Existen, además, tres tipos de carnet de instalador (A, B y C), y cada uno faculta para un trabajo en particular. Para obtenerlo, y en cualquiera de los casos, es necesario acreditar que se está en posesión del título formativo correspondiente a la categoría y, además, superar una prueba para obtener la acreditación.

Solo quienes cumplen estos requisitos pueden manipular instalaciones de gas. Y es un aspecto que no hay que pasar por alto no solo por seguridad, sino porque solo profesionales homologados pueden extender determinados permisos o realizar trámites necesarios para el alta o funcionamiento de la instalación. Sin esos documentos, la compañía puede negarse a prestar suministro o a restablecerlo en el caso de que se haya suprimido debido a un precinto por Instaladores de gas natural: condiciones imprescindiblesalguna anomalía detectada.

¿Para qué necesito un instalador autorizado?  

Son infinidad de situaciones las que requieren el trabajo de un instalador con acreditación. Desde la misma instalación de los aparatos, hasta un cambio de suministro o la petición de un alta en el servicio. Pero también, para solucionar problemas o reparar averías especialmente graves en las instalaciones que acarrean el precinto por parte de la compañía suministradora. Esta no levantará el precinto hasta no tener un certificado de gas firmado por un técnico cualificado que asegure que la incidencia está subsanada satisfactoriamente.

Lo mejor es no arriesgarse y acudir siempre a instaladores de gas natural. Se evitan fraudes, se tienen garantías y, sobre todo, el convencimiento de que el trabajo es seguro y se ha realizado conforme a la correspondiente normativa.